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Todo CON-Cuerda

Todo Con Cuerda es un espectáculo de nuevo circo que invita al público a realizar un viaje en el tiempo para descubrir la historia del circo en Chile, desde la llegada de inmigrantes al puerto de Valparaíso hasta el surgimiento de los primeros artistas circenses del país. A través del humor característico del colectivo, la obra revela los secretos y relatos poco conocidos que dieron forma a este arte, hoy reconocido como patrimonio cultural inmaterial y parte de nuestra identidad.

El montaje es el resultado de un proceso de investigación histórica y creación colectiva, donde cada escena dialoga con la memoria del circo chileno. La música original, compuesta por Rodrigo Latorre en colaboración directa con el elenco, fue creada especialmente para la obra, logrando una propuesta escénica integral, coherente y profundamente expresiva.

La puesta en escena integra técnicas circenses grupales como saltos en cuerda, trapecio, mimbre, cuerda lisa, malabares con diábolo y magia, elementos que se transforman en símbolos narrativos y poéticos, dando sentido al nombre del espectáculo: Todo Con Cuerda.

Este espectáculo se ha presentado en:

  • 5 artistas + 1 técnico
  • Fondo Ambientador
  • Telón.
  • Mesa de Sonido
  • Amplificación
  • 3 micrófonos de Cintillo
  • Material de Utilería
  • Traslado y ornamentación de circo

Formato: Nuevo circo / creación colectiva

Duración: 60 Minutos

  • Cuerda Lisa
  • Trapecio
  • Mimbre
  • Saltos en Cuerda
  • Diábolo
  • Magia

La Historia...

un circo que está a punto de abrir sus puertas… pero nada sale como debería.

El clima es un desastre, los artistas llegan tarde, los objetos no están donde deberían estar y el ánimo parece tan torcido como una cuerda floja mal tensada. En medio de ese caos aparece el Señor Corales, un payaso veterano, optimista hasta el exceso, convencido de que “si algo puede salir mal… igual puede ser divertido”.

Mientras intenta ordenar la función, cada intento de “arreglar” las cosas provoca nuevos enredos:
un número comienza antes de tiempo, otro se interrumpe, alguien entra por el lugar equivocado. Los errores se acumulan, pero lejos de detener el espectáculo, lo empujan hacia adelante.

El Dúo Tornasol, suspendido en el aro aéreo, aparece cuando nadie los espera, obligando a improvisar y adaptarse en el aire. El trapecio triple irrumpe como un acto de valentía colectiva, demostrando que confiar en otros es la única forma de no caer. El equilibrio en sillas se transforma en una metáfora clara: mantenerse en pie cuando todo tambalea requiere calma, humor y mucha paciencia.

Cada dificultad es enfrentada con ingenio, juego y complicidad. El público es invitado a opinar, a alertar, a reírse del error antes de que ocurra. No hay cuarta pared: todos están dentro del mismo problema… y de la misma solución.

Entre caídas falsas, sustos exagerados y celebraciones inesperadas, el dúo de mano a mano cómico y los malabares con pelotas y clavas refuerzan la idea central: equivocarse no es fracasar, es seguir jugando.

Finalmente, cuando todo parece a punto de colapsar, el circo encuentra su ritmo. No porque los problemas desaparezcan, sino porque los artistas —y el público— aprenden a mirarlos de otra forma.

El espectáculo termina como empezó: con desorden.
Pero ahora ese desorden tiene sentido.